
Delta blues. Susurros y gritos de lugares que est‡n m‡s all‡ de la carne y el hueso. Doc MacLean entr— en edad al lado de algunos de los m‡s respetados cantantes del Delta. Hoy, despuŽs de casi treinta a–os en el camino, Doc MacLean est‡ siendo redescubier to por una nueva generaci—n de audencias del Delta.
Hay tipos que hacen preguntas sobre el Delta. Las mismas preguntas que han buscado en sus biblias, en sus botellas y tabernas. Ni aunque estŽs dentro o afuera. No importa si eres rico o pobre. No puedes comprarlo. No puedes sujetarlo como si fuera cualquier mercanc’a. No puedes buscarlo. S—lo viene a ti cuando es el tiempo correcto. Algunas veces conectado otras no. Algunas veces con harm—nicas, huesos, tablas de lavar y piano. Algunas veces con un cuello de botella, otras no. Algunas en guitarras standard, Otras en guitarras National en viejos y ÒcrossÓ tonos. Algunas en las pisadas de mentores como Son House, o esp’ritus como Charlie Patton, otras no. Doc MacLean. Solo o acompa–ado. Delta. Es ‡spero y tierno y es pan flotando en el agua.